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- La atracción del poder, las emulaciones de ascensos y honores, hicieron que los caudillos de la emancipación americana, tras cada victoria, en pos de cada inaudito titánico esfuerzo por el triunfo de la común empresa, se entregaran a las rivalidades que entre ellos engendraba la falta de superioridad indiscutible e indisputable de alguno entre los demás; y así vemos mantenerse y prolongarse esas emulaciones, no siempre generosas, hasta muchos años después de que Bolívar sellara la independencia total de nuestra América en los campos desolados de Junín y en las yermas laderas de Ayacucho. |