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El juego con la bóveda llegó a extremos inconcebibles para nuestra actual mentali-dad funcional. Uniendo construcción y simbolismo atri-buyeron a la clave el valor divino de sostén único de la bóveda y llegaron a construir bóvedas de estabilidad imposible mientras no se colocaba la clave, con lo que ésta se convertía en la fuerza, equilibradora visible, y si se retiraba, seguia inmediatamente la ruina total de la bóveda. Fue la época cumbre de bóvedas y arcos.
La construcción actual es la negación de la bóveda. Los edificios de elementos prefabricados no se prestan a juegos de equilibrio. Los materiales y técnicas que ahora usamos no temen las fatigas de extensión y si no las aguantan, recurrimos a otros trucos para ven-cerlas. Sometemos los elementos a precompresiones y con ello conseguimos los mismos resultados que nues-tros antepasados con sus arcos y bóvedas. La construc-ción a base de pretensados es la negación de la bóveda y del arco. |