La vida de nosotros, los indígenas, no depende más de religiosos o patrones. actualmente en nuestro país, las leyes ya reconocieron los derechos al territorio ancestral y a que las comunidades se beneficien de sus recursos. El estado ha garantizado nuestros derechos de vivir en nuestra tierra. Tenemos ahora un nuevo desafío: modernizar nuestra forma de gestión del territorio y de los recursos. Para mejorar, necesitamos una combinación entre antiguas y nuevas costumbres, ajenas a nuestras cultura. Esta nueva senda la empezamos a recorrer hace algunos años. Esta investigación muestra esas primeras experiencias.