Los autores del libro compartieron el criterio de que la juventud es un estrato social definido no sólo por razones etarias sino también culturales y socioeconómicas, lo que la convierte en un conjunto humano sumamente heterogéneo.Los dos tuvieron en común la preocupación de que la insuficiente o deficiente atención institucional a la problemática juvenil representa una automutilación de la sociedad como un todo.